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Historia
de Farmweld
La historia de Farmweld comienza en 1979, cuando
Frank Brummer, oriundo de Teutopolis,
Illinois, empieza a trabajar como soldador. En sus primeros
años de trabajo, Brummer reparó muchos comederos de
diferentes marcas para agricultores locales y observó diversas
características de diseño que podía cambiar.
Alentado por sus clientes agricultores, que ya estaban cansados
de los modelos de comederos mal diseñados disponibles en
esos tiempos, Brummer comenzó a desarrollar sus innovaciones
y muy pronto se dedicó a construir los comederos "Farmweld".
Una
de sus primeras invenciones fue el comedero Flip-n-Feed®, un
equipo exclusivo de vertido superior diseñado para criaderos
de tipo plataforma. Este comedero redujo considerablemente la mano
de obra necesaria para limpiar los criaderos.
Brummer, que tenía muy poca experiencia
en ventas pero compensaba esta carencia con el firme propósito
de llegar a los agricultores con sus invenciones, comenzó
a viajar. Recorrió toda la región del Oeste Medio
de los Estados Unidos en una camioneta cargada con muestras de comederos.
"Visité a todos los granjeros, agentes y constructores
que se mostraron interesados", recuerda Brummer, quien también
se crió en una granja porcina. Brummer llevó asimismo
sus productos a ferias del estado y nacionales, y comenzó
a participar en reuniones de la industria para aprender todo lo
que podía con respecto a la cambiante industria de la porcicultura.
Sin embargo, lo más importante que hizo
Brummer fue escuchar con mucha atención lo que le decían
los agricultores. Aprendió mucho acerca de sus operaciones,
sus metas y lo que necesitaban de los equipos. También estudió
profundamente los animales y leyó las últimas investigaciones
publicadas por las más importantes universidades de agricultura
con respecto a la conducta de los cerdos.
A comienzos de la década de 1990, los productores
porcinos de todo el país ya conocían los productos
Farmweld por su durabilidad y alto rendimiento. La línea
de productos de Farmweld, que inicialmente comprendía sólo
comederos, se había ampliado y ahora abarcaba sistemas para
recubrimiento de pisos, cercos, equipos para gestación y
lechigadas, y bebederos. En 1994 se incorporó la soldadura
mediante robots y la fabricación durante las 24 horas.
Cuando la industria de la porcicultura estadounidense
debió hacer frente a los graves desafíos económicos
de fines de la década de 1990, Farmweld logró mantenerse
fuerte gracias a su compromiso para con la calidad y la capacidad
de la compañía para manejar proyectos para todo tipo
de establecimientos, tanto grandes como pequeños. "Como
nos habíamos automatizado, ahora podíamos equipar
sin inconvenientes una nueva unidad para 5200 cerdas", explica
Brummer. "Aunque con la misma sencillez, también podemos
hacernos cargo de proyectos más pequeños, porque nuestro
personal se dedica personalmente a cada tarea."
Farmweld asumió el compromiso de desarrollar
los equipos más novedosos para la industria de la porcicultura.
"Nos consideramos más que simples fabricantes, formamos
parte de esta industria", comenta Brummer.
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